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Sin lugar a dudas las tablets vinieron a revolucionar la manera en cómo asimilamos la computación. Estos dispositivos macaron un cambio radical en la forma en que interactuamos con entornos virtuales. El iPad no fue la primer tablet construida ni siquiera de parte de Apple, sin embargo fue la primera que verdaderamente logró captar la atención del mundo entero.

El éxito del iPad estuvo centrado en su pantalla; al igual que el iPhone, el hecho de no necesitar otro accesorio más que los propios dedos, provocó que las personas se sintieran atraídas hacia ese dispositivo.

Hablar del futuro de las tablets es algo muy incierto, más que todo ahora que las laptops y ultrabooks están volviendo a tomar importancia, sin embargo hay lugares, como la Lancaster University, en donde ya imaginan qué es lo que se viene con estos aparatos, más que todo con su pantalla que aparentemente seguirá siendo el punto central de estos.

Para ser puntuales, muchos afirman que en el futuro las tablets tendrán pantallas 3D físicas, con las que podremos interactuar gracias a que serán capaces de deformarse a sí mismas para tomar formas distintas, según la interfaz de las aplicaciones que estemos utilizando.

Con esta tecnología se podrá mostrar contenido en la pantalla de una mejor manera para proporcionar medios adicionales para transmitir información que vaya más allá de la vista utilizando el tacto.

Las utilidades de este tipo de pantallas van más allá de mostrar contenido; con ellas, por ejemplo, un arquitecto podrá crear modelos de terrenos en tres dimensiones y mostrarlos sin necesidad de equipo externo. Ni hablemos de entretenimiento, y mucho menos de las grandes posibilidades que esto implicará para personas con discapacidades.

Hay otras funciones que podrían incluir la capacidad de cambiar de forma; por ejemplo un teléfono móvil que se convierta en un mando a distancia y luego en un controlador de videojuegos proporcionando interfaces táctiles adecuadas.