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Los combustibles fósiles no van a durar para siempre. Hay una razón por la cual se les denomina “combustibles no renovables”, pero a la vez, nuestra sociedad actual y su confort dependen tanto del uso de energía en todas sus manifestaciones, que es difícil imaginar cómo llevar adelante nuestra forma de vida sin electricidad, petróleo, gasolina, gas natural, etcétera.

Es por ello que el vuelo alrededor del mundo del avión “Solar Impulse” en julio de este año representa un hito tan importante. Es parte de un cambio de paradigma que debe involucrar no sólo a los tipos de energía que usemos en la vida cotidiana para satisfacer nuestras necesidades básicas y de confort, sino también a la forma en que las utilicemos.

El viraje hacia las energías limpias y renovables no puede darse sin al mismo tiempo un aprendizaje social para utilizar la energía de forma eficiente. De ahí la importancia del vuelo del Solar Impulse. Es el ejemplo práctico y funcional de que no es necesario quemar combustibles para volar, una de las grandes conquistas tecnológicas contemporáneas.

Otro paradigma que esta fantástica aventura tecnológica ayuda a cambiar, es el del uso indiscriminado de la energía. Más allá del uso de energías limpias, la sociedad entera debe aprender y asimilar la importancia del uso eficiente de la energía. Utilizar la energía de una manera eficiente quiere decir que con la misma cantidad de energía obtenemos el doble o el triple de satisfactores, ya sea calefacción, movilizando un auto (o un avión) o produciendo electricidad.

Hacer el cambio de mentalidad no es sencillo. Muchas personas, empresas e instituciones se resisten, pues la forma en que funcionan actualmente las cosas parece “marchar bien”. Ello es sin tomar en cuenta la dimensión de nuestro impacto contaminante sobre la naturaleza. Es imposible negar que el cambio climático ya no es un mito, y que nuestras acciones cotidianas, desde usar el auto hasta simplemente encender la luz, tienen un impacto fuerte y significativo en el medio ambiente que nos permite vivir.

De ahí que iniciativas energéticas como la del vuelo del Solar Impulse ayuden a cambiar la mentalidad de las personas, empresas y la sociedad en general. A demostrar que con el uso adecuado de la tecnología y las energías limpias y renovables, es posible contar con los mismos satisfactores que otras fuentes energéticas nos proporcionan. Que son cien por ciento alcanzables un estado de bienestar social aunado a un uso limpio, responsable y prospectivo de fuentes de energía sin renunciar a los avances y a la comodidad que la tecnología nos ofrece.