mario-testino-vogue-paris2-e1428076300462

Mientras muchas mujeres se rellenan la pechera y se matan en el gimnasio tratando de endurecer las pompis, lo cierto es que ninguno de los dos atributos serían los más atractivos para el sexo opuesto, según dice un estudio reciente de la Universidad de Texas. Parece que el punto clave del cuerpo femenino es esa curva sutil que forman la espalda baja y el comienzo del glúteo, al decir de unos 100 hombres de distintas edades consultados para este trabajo publicado en la revista Evolution Human Behavior y que pretendía saber, entre otros objetivos, si las mujeres tenemos una percepción equivocada de nuestros encantos. Y pareciera que sí. Finalmente, mi madre tendrá razón: lo sexy no está en las formas abundantes.

Los autores del estudio concluyeron que prefieren a las mujeres con una curva lumbar de 45,5 grados (sí, exactamente esa medida), lo que han dado en llamar “el ángulo teóricamente óptimo de la curvatura lumbar”. Esto parte de la hipótesis de que en épocas de las cavernas nuestros parientes identificaban esa pronunciación con la capacidad de tener descendencia más sana y numerosa. “La estructura espinal permite a las mujeres embarazadas equilibrar mejor su peso con sus caderas”, dijo David Lewis, uno de los autores. “Estas mujeres serían más efectivas en sus embarazos y tendrían menos posibilidades de sufrir dolencias lumbares, por eso se cree que los hombres elegirían a estas mujeres porque eran capaces de llevar a término sus embarazos sin lesionarse la espalda”, destaca el estudioso que ha revisado las teorías evolucionistas para sostener esta nueva hipótesis.