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¿Por qué al pene se le da tanta importancia en las relaciones sexuales?, ¿por qué tantos hombres están obsesionados con el tamaño de su pene?, ¿cómo se convirtió el pene en un símbolo de poder, siendo cuanto más grande mejor? y ¿por qué en nuestra sociedad parece que lo que define al hombre es su pene?. Las respuestas a estas preguntas bien podrían relacionarse con el Patriarcado y con el Machismo, y a su vez con el modelo sexual coital imperante.

 
En efecto, en el modelo heterosexual que ha existido durante muchos años el hombre tenía el control de las relaciones sexuales y el papel activo, mientras que la mujer ejercía un papel pasivo en el que ni siquiera se le reconocía derecho al placer. Aunque ahora ya se admite que las mujeres también tienen ese derecho, se sigue situando al hombre en el papel de proveedor del placer, un placer que por regla general se busca a través del coito y del pene. De modo que el machismo también perjudica a los hombres, por un lado porque se ven en la obligación de tener que dar placer a la mujer, por otro porque su propia búsqueda del placer se centra únicamente en su pene (dejando de lado el resto de su cuerpo y perdiéndose el vivir la sexualidad como algo más global y menos centrada en el pene). Todo esto implica que un hombre acabe definiéndose por su pene, el cual no solo debe ser grande sino que también debe tener erecciones potentes y rápidas. Así, la siguiente preocupación de la mayoría de los hombres, después del tamaño de su pene, pasa a ser la falta o pérdida de erección ya que eso cuestiona su virilidad
Sin embargo, como vemos, todo esto está enmarcado en un modelo machista, coital y lleno de mitos sobre la sexualidad. En primer lugar, porque no podemos definir a un hombre por lo que tenga entre las piernas. Existen hombres que no tienen pene (por diferentes motivos) y eso no los convierte en menos hombres, del mismo modo que no los inhabilita para tener relaciones sexuales ni para dar y recibir placer.
 
Por otro lado, el tamaño del pene tampoco puede considerarse indicador de masculinidad o virilidad porque no solo los tamaños varían entre hombres de diversos lugares del mundo, sino que además ya debería tenerse claro que las mujeres no van a obtener más orgasmos ni más placer a través de ningún pene, por muy grande que sea, sino del clítoris (y en eso el pene no interviene).
 
De modo que mientras hombres y mujeres sigan siendo machistas, seguirá imperando el modelo coital (y viceversa) y el pene seguirá siendo mitificado erróneamente. Mientras la educación sexual no incluya también enseñar a ellos y ellas desde jóvenes que la sexualidad es mucho más que los genitales, que los genitales son diversos y eso no influye en el placer, que el placer debe depender de unx mismx y no de la otra persona, que la sexualidad es más que el coito y más que un pene o una vagina, que un hombre no es mejor amante por el tamaño de su pene (esto sólo es necesario si quieres dedicarte a hacer películas porno)…
 
Es necesario que las relaciones sexuales entre hombres y mujeres dejen de concederle tanta importancia al pene, porque no se le puede poner a un solo elemento del cuerpo del hombre toda la carga del placer. El placer depende de muchos otros elementos y mientras sigamos obviando esto muchas mujeres seguirán sintiéndose insatisfechas y los hombres seguirán con todo el peso en sus espaldas, o mejor dicho en su pene.
Fuente: TUSEXUALIDAD