Estamos convencidos que cuando escuchamos el género Vallenato, lo primero que se nos viene a la mente es su lugar de origen, o por lo menos una zona en específica, el Caribe Colombiano; y en éste se pueden conocer diversos relatos e historias llenas de momentos mágicos y sorprendentes, uno de los eventos que pertenece a esta zona es el Festival de la Leyenda Vallenata: su nombre está inspirado en un hecho lleno de magia que, según documentos históricos, ocurrieron el 27 de abril de 1576.

Para este año, Bavaria ha decidido celebrar las tradiciones de Valledupar y rinde un homenaje a las historias destacadas que hacen posible que el Festival de la Leyenda Vallenata cobre vida y continúe existiendo con el paso de los años, esto con el objetivo de exaltarlas y preservarlas en la mente y el corazón de los colombianos.

Cada historia se encuentra presente en el Festival Vallenato todas esas #TradicionesQueNosUnen y que hacen parte de la cultura vallenata.

La Danza de las Piloneras

El pilón es una danza que nació con el movimiento de caderas de Lola Bolaño, pero Consuelo Araújo Noguera lo popularizó. La mujer llegó a Valledupar a los 14 años en donde se desempeñó como vendedora de dulces, fue ella quien propuso que el Festival de la Leyenda Vallenata tuviera un baile representativo y que sirviera como puerta de entrada al evento. Desde entonces, cientos de hombres y mujeres, moledores de maíz, llamados tradicionalmente piloneros, invaden las calles de Valledupar el primer día del Festival y llenan de colorido y música este evento y preparan a los asistentes para los días de fiesta que vienen y en los que se coronará al Rey Vallenato.

El río Guatapurí

Este es un río de gran importancia para la cultura vallenata, y es mencionado por juglares de todos los tiempos en múltiples composiciones musicales, en las que se hace referencia a su sonido y al ímpetu de su corriente. Cuenta con cientos de canciones vallenatas y es, sin duda, protagonista del folclor. Nace en la Sierra Nevada de Santa Marta y en su recorrido, sus aguas heladas adornan el Valle de Upar sirviendo de inspiración para compositores e intérpretes vallenatos que reconocen en él uno de los símbolos de la música que nos identifica como colombianos.